31/03/2018

extinción [2017]


17 Muestra Joven ICAIC, 2018, en La Habana

Oye eso. La semana que viene es la 17 Muestra Joven ICAIC, 2018, en La Habana. Se proyectarán trabajos y propuestas audiovisuales de muchos amigos cubanos. Además, se pasarán dos cortometrajes en los que trabajé recientemente (sección “La Mirada del Otro”). Encantado de compartir con la gente con la que trabajé y con ustedes. Así mismo:

“extinción”, el miércoles 4 a las 20:00h, en el cine 23 y 8
“Carta a Leningrado”, el jueves 5 a las 15:00h, en el cine Chaplin

También todo mi apoyo para el proyecto “Bichitos de la luz”, en el que también tuve el gusto de colaborar (sección “Haciendo Cine”).

https://www.facebook.com/muestra.joven.icaic/

04/03/2018

Taller Montaje y Forma Cinematográfica II [Feb 2018]

Excelente taller que removió un montón de ideas sobre el montaje que llevaba teniendo durante años.

Esta semana tuve una conversación breve, de pasada, que me hizo pensar. Pasamos por la vida de la gente sin pena ni gloria, como hojas caídas de los árboles. No obstante, hay gente que te impacta como un huracán, que se lleva las hojas, las sillas, las casas, las vacas, la gente y, en última instancia, a ti. El viento puede empezar suave, o no. Siempre tuve claro eso de primero la vida, la gente, luego las obras. Cuando digo ‘gente’ me refiero tanto a los compañeros de trabajo detrás de la cámara como a los compañeros de historia delante de la cámara. Tratar bien a la gente desde el comienzo, en una posición horizontal, de respeto mutuo. Lo más justo, vamos.

 Esto son capturas de uno de los ejercicios del taller, diálogos bastante jodidos de editar.



20/01/2018

Entre cortes: conversaciones con montajistas de Argentina [EDA]


A finales del año pasado le pedí a un profesor argentino que estaba por llegar a la escuela un favor, que me trajera el libro Entre cortes: conversaciones con montajistas de Argentina, de la Asociación Argentina de Editores Audiovisuales (EDA). Coleccionó libros de montaje. César Custodio, el profesor, montajista y Jefe de la Cátedra de Edición en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV), me regaló éste libro. Así puedo compartir acá unas citas remarcables –desde mi punto de vista– de algunos de los editores incluidos en dichas conversaciones. Diferentes opiniones sobre el mismo oficio, con puntos más o menos convergentes en una variedad de temas. 
Este libro es un poco lo que para mí ha sido la formación en la escuela de cine en estos 3 años, en los que han pasado tantos editores para compartir sus puntos de vista. Coger lo más interesante de cada uno, exprimirlo, ponerlo en práctica, darle la vuelta si hace falta, y quedarme con lo que considero mejor. 

Miguel Pérez:
“Yo tengo una filosofía tan elemental como que las películas cuentan historias de personas encarnadas por personas y el público va al cine a ver eso. Entonces en lo primero que se va a fijar es en la persona que hace al personaje. Estoy atento a todo: a la cámara, a la luz, pero por encima de todo lo más importante es la actuación”.
Juan Carlos Macías:
“Para mí lo fundamental una vez que ya ajustaste la película es verla en una proyección grande –de 10x4m– para ver la totalidad, el tempo que tiene la película. A mí el monitor no me sirve para nada, me resulta muy mentiroso. Cuando veo la película en la sala de proyección es otra cosa, me pega por todos lados. Encontrás problemas de estructura o de tiempo; o te das cuenta si tiene sentido que una secuencia pese tanto en relación a las que están antes o después".
César D’Angiolillo:
“El lenguaje cinematográfico tiene una particularidad, una respiración y una manera de contarse que no tiene que ver con el guion creado, imaginado en la intimidad. Me parece que hay que tener cuidado con eso, con los lugares comunes en los que cae cada uno, sea por intelectual o por obcecado. Cualquiera se arma su propia película y no mira la pantalla. Lo importante es mirar. Con el paso al digital me sucedió que comencé a trabajar con operadores y muchas veces les tenía que pedir el favor: ‘Mira la pantalla, no mires el teclado’. Hay que mirar”.
Silvia Ripoll:
“Hay un tiempo interno que vive en lo filmado y eso es determinante para despertar en el compaginador el suyo propio. El material pide ¿dónde es el corte, cuánto es el tiempo? Solo hay que escucharlo e incorporarlo. Y un buen editor o compaginador es –además de cuidar al director, su obra y el trabajo de todo su equipo– quien está habilitado para bajar respetuosamente a tierra a ese director, haciéndole sentir cuán valioso es su material y que estás allí entregado de corazón a dar lo mejor para ayudarlo a contar su historia. Una historia que llegará a otros, a muchos, y que despertará en cada uno sensaciones y emociones diferentes e inimaginables. No importa cuánto sea el presupuesto: un filme sigue y seguirá siendo una historia bien contada”.
Marcela Sánenz:
“Un buen editor es alguien que primero acompaña con mucho compromiso el proceso y que logra que se lo escuche cuando plantea lo que cree es la manera más inteligente para lograr algo. Eso también es muy difícil. El otro día alguien me preguntaba: ‘¿Vos sos política?’ A veces soy horriblemente franca, a veces me callo o espero un momento para decir algo. Hay diferentes maneras de decir las cosas. Y también implica una cuota de compromiso y de responsabilidad. La franqueza es muy difícil, pero hay que tratar de decir todo lo que uno piensa en cada situación y de aplicarlo, de mostrarlo, ir a fondo con lo que uno cree que es mejor para la película. Si hay que matar, al director se lo mata (risas), pero hay que ayudar a que la película sea la mejor posible".
Alejandro Alem:
“Me gustan los editores que toman decisiones, que no son dependientes del director como meros operadores: “Ahora hago un armado más o menos, porque total lo van a ver y me lo van a corregir’. Yo no hago primeros, segundos y terceros armados. Mi armado refleja lo que veo en ese momento. La secuencia la vi así y me gusta así. Cuando se empiezan a fusionar las secuencias, cuando empiezan a funcionar en la totalidad, empezamos a ver un producto audiovisual entero y sentimos qué queda y qué no. Pero cuando uno empieza a armar no debe pensar que es un primer armado, hay que hacerlo como si fuera el definitivo.
Añadiría algo más que yo aprendí con los años, que nos pasa a todos lo editores: la sensación de adueñarse del material, creer que lo hizo uno. Hay que ponerse la camiseta del proyecto que se está haciendo y creer en él, pero no adueñárselo. Tampoco desvalorizarlo o mirarlo desde arriba –Hay situaciones que están más flojas, brindan menos posibilidades o tuvieron más dificultades, y uno tiene que colaborar en eso. Aunque tampoco es que podamos salvar todo”.
Alejandro Brodersohn:
“Ser sensible es dejar que el material te transmita algo, captar eso y de ahí sacar algo vivo. En ese sentido, es un momento artístico. Podés cambiar el significado, cambiar las cosas, y cuánto más sensible sea la persona más riqueza podés sacar de eso".
Alejandra Almirón:
“Cuando me llega una película con mucho material –no sé si es porque soy masoquista o por qué–, me gusta un poco el caos. Me resulta bastante desafiante. En una época era la caja con casetes, ahora es el disco con los clips. A veces no es lo más redituable desde lo económico porque lleva mucho tiempo, pero hay algo, un fuego interno, que me gusta. Esa idea de tener muchos materiales y una idea o dos, y con eso buscar elementos que funcionen, me parece bastante divertido. Como si fuera una arqueóloga que está abriendo la tierra, sacando huesos; los empiezo a ver y pienso “¿esto que puede ser?”, “¿esto es de un elefante, de un un mamut?”. Muchos editores odian eso, yo no sé por qué.
Trato de no asustarme ni nada. Me concentro en ese presente que es mirar el material, ir anotando todas las pistas que encuentro y todas las posibles hojas de ruta. Yo tengo un blog que se llama “El caos y la narración”. Una vez escribí una nota que se llamaba “El plano perdido”: el plano que aparece de la nada, casi por accidente, y cambia la película o la mejora mucho. Me encanta que exista esa posibilidad de tener un disco con muchas cosas. No necesariamente después hago uso de esa abundancia, pero me hace sentir segura. Es como decir “tengo dinero en el banco, tengo la heladera llena”.
César Custodio:
“Lo que a mí más me ayudó en mi desarrollo profesional es trabajar, trabajar, trabajar. Siempre que tenga la posibilidad, hacerlo. Ver todo el cine que pueda, hablar con todos, investigar todo lo que se pueda. Pero lo fundamental es trabajar y generar uno mismo su armadura profesional. Creo que uno desarrolla la profesión  como una especie de agente de resolución de problemas. Cuantos más problemas hayas atravesado, más soluciones vas a tener para enfrentar nuevos problemas, que siempre son diferentes. La otra cosa que a mi me ayudó, o directamente me formó, fue trabajar con gente que sabe mucho y tiene la generosidad de transmitir sus conocimientos. Me formé trabajando con Miguel Pérez y esa fue la mejor enseñanza. Hice cursos, leí libros, investigué, pero ninguna de esas instancias, ni lo que seguí aprendiendo luego, me generó tanto conocimiento como estar ahí al lado de Miguel en la batalla diaria […]  No sé si servirá igual para todos pero a mí me funcionó y creo que trabajar tampoco le va a hacer mal a nadie".
Alejando Carrillo Penovi:
“Si manipulás el mal para instalarlo en el lugar de lo que te descompone, de lo que te da repulsión, no estás haciendo algo revulsivo. Lo revulsivo desde el montaje, sería operar sobre valores vinculados a lo malo y erigirlos perversamente en el sitial de lo positivo. Eso es lo que te come el alma, eso es lo que te fríe el cerebro. Precisamente son estos proyectos que se animan a meter la mano en la mierda, en donde te limpiás. Pueden preguntarte si no te envenenás construyendo la mierda. De ninguna manera. Por el contrario, la construís puntillosamente para mostrar luego que debe ir en su lugar. Entonces, por oposición, lo que no es mierda, y por extensión lo bueno, lo que me gusta, lo que me hace sentir que vale la pena seguir peleando por las cosas, queda instalado en el lugar de lo bueno. Así es que podés tomar una posición. No siempre se puede hacer eso en todos los trabajos que nos toca hacer".
Rosario Suárez:
“Considero que cada editor tiene un estilo. O más bien algo así como lo que en actuación llaman el “personaje cotidiano”. El personaje cotidiano de un actor es la forma más natural desde la que, en muchos casos, se construye la actuación. Está en relación directa al comportamiento más inercial y, por ello, resulta cómodo. Yo tengo una forma de contar que me es natural, que me gusta, lo hago sin esfuerzo, sin intelectualizar. Pero además puedo editar de otra manera, puedo imitar un estilo, o correrme de mi persona cotidiano y editar de otra manera, ya sea porque me lo piden o porque la película lo requiere. Trabajé un año en una productora de TV que tenía un estilo de edición que era su marca registrada. Cuando acepté el trabajo yo sabía que no era algo que a mí me saliera naturalmente, pero quise probar, aprenderlo. Hoy, si me preguntás si me identifica, tampoco; pero si me preguntás si lo puedo hacer, te digo que si puedo".
Pablo Barbieri:
Cuando vos aceptás hacer una película, asumís un compromiso con vos mismo y con llevar al máximo el propósito de esa película. Hay veces que te despertás a la noche porque se te ocurrió una idea, y si tenés un disco ahí la vas a probar en ese mismo momento. Tu vida pasa un poco a estar a merced de ese compromiso. Hasta que realmente lográs que aprezca la película, entonces te liberás un poco".
Lorena Moriconi:

“Trato de decir todo lo que pienso. A veces me dicen: “No, esto no lo quiero cambiar” o "Quiero que esto se quede así”. La última palabra es la del director. Sin embargo, me parece importante ser sincera y decir todo lo que pienso. Después de todo, gran parte de lo que tenemos que dar a la película es nuestra mirada, nuestro punto de vista, nuestra sensibilidad”.
Espero así que estas palabras puedan llegar a ser provechosas para los interesados en profundizar en la edición, o en entender más al respecto.

30/12/2017

Ganadores Nuevas Miradas EICTV 11 - 2017

Contento de haber trabajado en Nuevas Miradas EICTV 11 para los dos proyectos que resultaron ganadores del Premio SANFIC. Saigón (Cuba-España) y La Jauría (Colombia). Mi enhorabuena, y deseo de seguir haciendo cosas juntos, Brandán Cerviño, Lila Falcón, Andrés Ramírez Pulido, Johana Agudelo Susa. ¡Gracias a la escuela y a toda la organización!
Durante la 11 edición los participantes trabajarón sus proyectos de la mano de los especialistas de la Escuela Internacional de Cine y Televisión. Como resultado tuvieron encuentros con especialistas dirigentes de industria, este año nos acompañaron representantes de IBERMEDIA, SUNDANCE, TRIBECA, LA FABRIQUE y LA QUINZENE de CANNES, SORFOND, FID LAB, FICG GUADALAJARA, SANFIC, VISION DU REEL / VISION SUD EST y RAINDANCE. 

Premio SANFIC
SAIGÓN (Cuba / España)
Director : Brandán Cerviño, Productora: Lila Falcón
LA JAURÍA (Colombia)
Director: Andrés Ramírez Pulido, Productor: Johana Agudelo Susa